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Reseña Historica

Las tierras de Navaluenga han estado habitadas desde época pre romana por grupos seminómadas, ganaderos que habitaron las recónditas y escabrosas riberas del Alberche (del árabe Al-Bírka, que significa “estanque”) y la Gaznata.
La necrópolis del Cerrillo de San Marcos, del siglo VII, nos muestra que una primera vida urbana surgió en época visigoda, con viviendas de planta rectangular, construidas con lajas de piedra y en algunas ocasiones de adobe. Parte de este conjunto de incipiente urbanismo era una ermita o humilladero dedicada a San Marcos, una fragua y un pequeño molino para triturar grano.

La primera mención a Navaluenga se da en un documento fechado en Toledo el 7 de febrero de 1172 (Navam-Longam) y el 6 de febrero de 1250 se la cita en una consignación de rentas a la Iglesia y Obispado de Ávila, ordenada por el Cardenal Gil Torres. Por su parte, Alfonso XI en el Libro de Montería, narra cómo y por qué (por cazar un oso) se detuvo durante cinco días en los frondosos bosques de Navaluenga.

Navaluenga fue puesta bajo la protección y defensa de la Orden Hospitalaria San Juan de Jerusalén, al tiempo que permanecía como lugar de caza, principalmente de oso y jabalí, caza que practicaron asiduamente en esta zona, entre otros, los reyes Sancho IV y Fernando IV.

El 1 de junio de 1275, el rey Alfonso X “el Sabio”, con la concesión del privilegio de heredamiento sobre la Tierra del Burgo da origen a la creación del Concejo del Burgo, una de las primeras instituciones bajomedievales de la provincia. Navaluenga y otros ocho pueblos de la comarca formarán el Concejo y Universidad de la Tierra del Burgo, cuya capital se establece en Burgohondo en torno a la propia abadía de Santa María, un mismo espacio que ocupan dos instituciones diferentes, una civil y otra eclesiástica, no sin dificultades como demuestra la sentencia de 1351, que pone fin a un largo pleito entre ambas organizaciones de poder.

  • El Concejo de Burgohondo

    Anteriormente cazarán en nuestras sierras el Rey Sancho IV en 1287 y el Rey Fernando IV en 1307 al ser Navaluenga, al igual que todo el valle, “Tierras Baldías de Titularidad Real”, los poderosos se dedicaron en determinadas épocas del año, normalmente otoño e invierno, a la caza de osos y jabalíes. Leer más

  • Primeros Asentamientos

    Los primeros restos de poblamiento en Navaluenga datan de época visigoda como demuestra la necrópolis del Cerrillo de San Marcos de los siglos VI-VII. Las viviendas tendrían planta rectangular, construidas con lajas de piedra y en algunas ocasiones el alzado sería de adobe o barro. Leer más

  • Una aldea medieval

    Navaluenga ha estado habitado desde época prerromana por grupos seminómadas ganaderos de origen celta que adaptados al medio recorrían el Valle del Alberche en busca de buenos pastos. De su paso han quedado sus verracos, esculturas zooformas que delimitaban las zonas de pasto y que sirvieron posteriormente como figuras votivas o lugar de enterramiento. Leer más

  • Abadía de Burgohondo

    El Valle del Alberche resurge en la época de la Reconquista, cuando Don Raimundo de Borgoña, marido de Doña Urraca, hija y heredera de Alfonso VI, inicia la repoblación de Ávila. Repueblan estos valles gentes venidas del Norte, entre ellos Gallegos, Vascos y Franceses, Borgoñones para ser más concretos, favorecidos por los privilegios y donación de tierras ofrecidos por el Conde Don Raimundo.

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